Mañana, viernes 29 de mayo, hay Cabildo de Elecciones, en esta fase final del mandato de la Junta de Gobierno actual, os compartimos el artículo del Hermano Mayor, D. José Antonio Gámiz Malagón, para la revista de Palmas y Olivos. Por cierto, aquí puedes leer la revista completa https://www.borriquilla.es/palma-y-olivos
Os esperamos mañana en el Cabildo General Ordinario a las 19h y para el Cabildo de Elecciones a las 20:30h. Sigamos sumando y haciendo crecer nuestra cofradía con fe y mucho amor a Jesús de la entrada en Jerusalén y Ntra. Sra. de la Paz.
Queridos hermanos y hermanas:
Cuando acepté la responsabilidad de ser Hermano Mayor, lo hice con la tranquilidad de saber que servía a Cristo que entra en Jerusalén entre palmas y a su Bendita Madre de la Paz. Lo hice con respeto, con ilusión, con humildad y también con vértigo, pero confiando en que no caminaba solo. He tenido la suerte de contar con el mejor equipo posible, una Junta de Gobierno comprometida y con muchos hermanos que, desde distintos grupos de trabajo, han sostenido esta hermandad día a día.
Mirando atrás, cuesta creer que hayan pasado ocho años. Parece que fue ayer cuando empezábamos esta etapa. Han sido años intensos, llenos de momentos que ya forman parte de nuestra historia: cada culto compartido, cada besamanos y besapiés, cada Domingo de Ramos, cada detalle preparado con cariño. Porque si algo hemos intentado en este tiempo es que la hermandad no se viva solo un día al año, sino los 365 días.
Han sido años intensos, marcados por aniversarios muy especiales. Uno de los grandes hitos fue el 75 Aniversario fundacional en 2022, bajo el lema “75 años de ilusión cofrade”, una efeméride que nos invitó a mirar nuestras raíces con gratitud y sabiduría. La presentación del cartel conmemorativo pintado por Adrián Pérez, las conferencias con historiadores, las mesas redondas con los hermanos más veteranos y la exposición “Hosanna” nos ayudaron a redescubrir nuestra historia y a valorar el legado recibido. Aquel aniversario también nos empujó a abrir caminos nuevos. La participación en la Cabalgata de Reyes —son ya cinco años junto a la Asociación Capitán Antonio— y las Misiones Escolares fueron experiencias valientes y muy enriquecedoras. Salimos al encuentro de la ciudad y, de manera especial, de los más pequeños. Fue una forma distinta de evangelizar y de hacernos presentes donde antes no estábamos, ni estaba el mundo cofrade. No puedo olvidar el Vía Lucis con la imagen de Nuestra Señora de la Paz recorriendo las sedes que nos acogieron tras el cierre de San Andrés. Fue un gesto sencillo pero cargado de emoción. Como lo fue también la inauguración del Retablo de Jesús de la Entrada en Jerusalén, obra de Rafael Reina, y de la Plazoleta de los Niños Hebreos, que hoy ya sentimos como algo propio.
Igualmente intenso fue el 50 aniversario de la bendición de Nuestra Señora de la Paz. No fue una celebración más. Fue un acto de amor. Vivimos exaltaciones, conferencias, estrenos musicales y la presentación de obras pictóricas como las de Manuel Obregón y Antonio Tejeda. El Vía Lucis de la Juventud por el Albayzín nos dejó imágenes inolvidables y una gran participación de la juventud. El traslado a la Santa Iglesia Catedral, la función solemne presidida por nuestro Arzobispo D. José María Gil Tamayo y la Salida Extraordinaria quedarán para siempre en nuestra memoria, al igual que las aleluyas y mensajes de paz que llenaron la ciudad. Muchos granadinos redescubrieron entonces la belleza de la Virgen de la Paz, tallada por Dubé de Luque, y despertó devociones.
Sin duda, estos aniversarios han dejado una huella imborrable en la cofradía y en la ciudad. Y también guardamos con especial cariño nuestra participación en el 34º Encuentro Nacional de Cofradías y en la Magna de Granada, días intensos en los que nos sentimos orgullosos de representar a nuestra cofradía y de compartir con tantas personas la alegría de nuestra fe.
Detrás de cada acto, cada montaje, cada tarjeta de sitio, cada pieza de orfebrería, cada proyecto y cada hábito estrenado, hay horas de trabajo silencioso, generosidad anónima y amor sincero a nuestros Titulares. Ha sido un trabajo constante e intenso, incluso afrontando situaciones inéditas como los años de pandemia y la posterior etapa de post-pandemia, que, pese a todo, resultaron muy fructíferos.
La pandemia nos obligó a parar, pero no a rendirnos. Supimos adaptarnos. Reforzamos nuestras redes sociales, ampliamos el grupo de comunicación y dimos impulso al canal de YouTube, que se convirtió en punto de encuentro para muchos hermanos y hermanas. El Domingo de Ramos de 2021, además de dos altares muy cuidados, ofrecimos un programa en directo de más de cinco horas que nos mantuvo unidos durante toda la jornada con recuerdos, entrevistas, música y oración. Fue emocionante comprobar cómo, a pesar de no poder salir a la calle, la hermandad seguía latiendo. Aprovechamos también para crecer en formación, organizando charlas cuaresmales online con participación de hermanos y ponentes de distintos puntos de Andalucía. Aquellos meses nos enseñaron que la hermandad no depende solo de un desfile procesional, sino de la comunión y del acompañamiento mutuo.
En el ámbito de la caridad, hemos intentado responder con responsabilidad. Estamos afrontando el mayor compromiso económico de nuestra historia reciente: la hipoteca para la reapertura al culto de nuestra querida Iglesia de San Andrés, nuestra casa, la de la calle Elvira, nuestro barrio. Al mismo tiempo, hemos colaborado con el Economato Solidario, atendido las necesidades de herman@s durante la pandemia, recogido material escolar, trabajado con Sus Majestades de Oriente para que ningún niño se quedara sin regalo y participado en los proyectos de caridad de la Federación.
En el plano patrimonial, el trabajo ha sido constante. Hemos culminado el paso de misterio con el dorado completo de respiraderos, canasto y crestería. Se han realizado las cuatro cartelas dedicadas a San Andrés, Perpetuo Socorro, Iglesia de Santiago e Iglesia de San Justo y Pastor. Se modificó la palmera, dándole mayor altura y automatizándola, y se renovaron los ropajes de las imágenes secundarias.
La restauración del conjunto escultórico de Espinosa Cuadros, al cumplir 108 años, fue una actuación necesaria y responsable, que garantiza su conservación para las generaciones futuras, y es muestra de nuestro compromiso con el cuidado del patrimonio.
En el paso de palio desmontamos la estructura para equilibrar los varales y completamos las dos violeteras pendientes. Y, sobre todo, hemos dado un paso importante, presentando a cabildo los dos proyectos para el nuevo paso de palio, un proyecto de hermandad que debemos afrontar con madurez y responsabilidad.
También se ha enriquecido el cortejo con nuevos ciriales, ocho bocinas, diez varas de presidencia y pértigas; se renovaron túnicas y roquetes del cuerpo litúrgico y pertigueros; se repuso la llave que abre la Semana Santa, se limpió y doró las potencias del Señor; se replateó el Guión Corporativo de 1987 y se realizó uno nuevo bordado en oro con su mástil.
Pero lo que más nos emociona y nos llena de alegría es el crecimiento humano. En estos ocho años se han incorporado más de 90 hábitos entre nazarenos y hebreros, creciendo aproximadamente un 45% nuestro número de herman@s. Ver el entusiasmo de los jóvenes y niñ@s, la implicación de tod@s en cultos y actividades, como el belén de la Plaza Bib-Rambla, y la convivencia, como por ejemplo en los encuentros post-vacacionales, ha sido uno de los mayores regalos, y han fortalecido nuestra vida en hermandad.
Hemos conseguido que cada niño se sienta en su casa. La Plazoleta de los Niños Hebreos es ya un hito en la historia de la cofradía y de Granada. Que el segundo hebreo más antiguo realice una levantá y que el más antiguo pida la venia no es solo un gesto, se está convirtiendo en una tradición que crea pertenencia. La creación de la vocalía infantil —posiblemente pionera en Granada— ha sido un gran acierto. Concursos de postales, belén infantil, meriendas, desayunos y colaboración en priostía han hecho que los niños y las niñas se sientan protagonistas.
También hemos cuidado con esmero la presentación de nuestros Titulares en el culto. Hemos recuperado antiguos retablos de la parroquia para dignificar los altares efímeros, incorporado una nueva peana de cultos, una media luna de plata y el primer manto de vista bordado para la Virgen. Se han recibido numerosas donaciones: coronitas, riendas, joyas, encajes y ropajes. La música también ha crecido con nuevas marchas dedicadas a nuestros Titulares, y los fotógrafos han contribuido a conservar nuestra memoria, incluso ayudándonos a organizar cursos de fotografía cofrade.
Al final, más allá del oro y la plata, lo verdaderamente importante ha sido la comunión. La capacidad de trabajar juntos, de superar dificultades y avanzar con serenidad.
Hemos celebrado, trabajado y soñado. Creo sinceramente que dejamos una hermandad más fuerte, más unida y con un proyecto claro. Pero, sobre todo, dejamos una hermandad viva.
Todo esto ha sido fruto de una Junta de Gobierno comprometida, una priostía/albacería incansable, una secretaría y vocalía de cultos constantes, diputados atentos, capataces y costaleros entregados, camareras —con mantilla y sin ella—, grupo joven e infantil, grupo de comunicación, vestidores, músicos, fotógrafos y tantos hermanos que han dado un paso adelante cuando ha sido necesario.
Gracias a todos. A los que han trabajado en primera línea y a los que lo han hecho en silencio. A los veteranos y a los recién llegados.
Si algo he aprendido en estos años es que la hermandad se construye desde la entrega sencilla. Que la fe crece cuando se comparte. Y que la esperanza se hace visible cuando caminamos juntos.
Que esta revista —nuestro “Palmas y Olivos”— conserve este testimonio para las generaciones futuras.
Que el Señor de la Entrada en Jerusalén nos siga guiando en cada nueva etapa, y que Nuestra Señora de la Paz continúe manteniendo unida a esta familia cofrade y cristiana.
Con gratitud sincera.
Vuestro hermano, José Antonio Gámiz Malagón.
Hermano Mayor. Granada a 20 de febrero del 2026
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